En el año 2015, Paul Servín cursaba el tercer año de la carrera de Ingeniería Agropecuaria y dentro de los límites de una familia modesta, compartía una vivienda alquilada junto a cuatro hermanos. Había llegado de Yabebyry (Misiones), para proseguir su carrera universitaria en la Universidad Nacional de Pilar (UNP) en donde dos de sus hermanos ya estudiaban y eran alumnos regulares, por lo que se adaptó rápidamente a su nueva vida.
Pero una fatídica noche de ese mismo año, la vida de Paul dio un brusco e inesperado giro, sufrió un severo accidente que le causó la doble fractura expuesta de tibia y peroné. A pesar de la gravedad de su lesión, no tuvo la atención profesional requerida, razón por la cual se trasladó a la Argentina y sufrió la amputación de su pierna.








