Desde una perspectiva histórica, muchos fueron los capítulos en los cuales el protagonismo de las mujeres dejaron un sello indeleble, historias de coraje, de bravura, de ternura, de amor inconmensurable, de una apasionada entrega por los eternos ideales de justicia, igualdad y libertad.
Hubo Reinas y Emperatrices, Zarinas y Faraonas que han tenido la enorme responsabilidad de dirigir grandes imperios, enormes ejércitos, de conciliar intereses con la misma capacidad y eficiencia atribuida a los hombres.
En un contexto más cercano a nuestra realidad, la época de la conquista significó desde la llegada del invasor una lucha sin tregua por preservar nuestra cultura, por hacer valer el rol de la mujer, por ello, centenares de mujeres fueron ajusticiadas por los métodos más atroces, aunque jamás lograron torcer la voluntad de las naturales de América, por siglos humilladas, mancilladas en su honor, más nunca reducidas. Desde la mítica figura de Juana Azurduy, comandante del Ejercito de Liberación de Bolivia, su país natal, lucho además por la independencia de Argentina y Perú, muchas fueron las mujeres que empuñaron las armas en defensa de la libertad.