Durante la última década hemos tenido la recurrencia de fenómenos climatológicos , severas tormentas, copiosas lluvias, inundaciones, emergencias sanitarias (brotes epidemiológicos), a los cuales la Universidad Nacional de Pilar nunca dio la espalda, al contrario, con sus autoridades a la cabeza, siempre enfrentó todo tipo de adversidad.
Hoy nuevamente la capital departamental y varias ciudades del interior sufren las consecuencias de la imprevisión, la falta de políticas de prevención que permitan mitigar los efectos devastadores que ocasionan los fenómenos mencionados.








