PLASMAN EN UN LIBRO EL RESULTADO DE UNA INVESTIGACIÓN ENCABEZADA POR LA UNP

El Rector de la Universidad Nacional de Pilar (UNP),Prof. Dr. Víctor Ríos, junto a los investigadores Juan Martens y Roque Orrego, realizó el lanzamiento del libro «Atlas de la Violencia e inseguridad en Paraguay».

El evento se desarrolló en la sede de la Biblioteca del Congreso Nacional ante una nutrida concurrencia.

El libro es el resultado de un trabajo de investigación desarrollado por la UNP, el INECIP, con el financiamiento del Consejo Nacional de Ciencias y Tecnologías (CONACYT).

Los resultados indican que los índices de homicidio descendieron más del 30% entre 2010 y 2017, ubicando al país con una tasa nacional de 8,63 asesinatos cada cien mil personas, pero con algunos bolsones con muy altos números tales como Amambay, Canindeju, Alto Paraguay y otros, que tienen en común la frontera con Brasil. Con relación a los hechos punibles contra la propiedad, se registra una tendencia ascendente, pero leve.

A su vez, la victimización en 2017 afectó al 36% de la población paraguaya, lo que en números se traduce a unas dos millones quinientas mil personas. En tanto que la denuncia de estos delitos es apenas del 31%. De esta manera, la mayoría de los delitos que afectan a las personas quedan en la cifra oscura de la criminalidad o en el sub registro.

Sin embargo, el miedo al delito y la creencia del aumento de la delincuencia afecta a más del 97% de la población, lo que en algunas regiones como Asunción y Central sube aún más llegando incluso al 98,5%. Con estas cifras la población nacional vive en un pánico moral, es decir, una alta inseguridad subjetiva que provoca cambios de hábitos y erogaciones económicas. Precisamente, el año pasado las industrias del control de miedo, aquellas que tienen como materia prima de su negocio el miedo ciudadano, movieron más de 1300 millones de dólares.

Este pánico moral no solo restringe la posibilidad del ejercicio de derechos ciudadanos sino que deslegitiman a las instituciones democráticas, poniéndolas en riesgo. Así mismo, una población temerosa acoge con más facilidad discursos populistas y autoritarios.