EL KO’EJU Y LA BASTILLA

El 14 de julio de 1991 fue un sábado sin sol; típico día de invierno, nubes grises, y viento sur, con bajas temperaturas. En el Salón de Actos del Centro Regional de Educación no obstante, se asomaba palidamente el Astro Rey.

Connotados miembros de la sociedad pilarense, autoridades, docentes, padres de familia, jóvenes, decanos y docentes de la UNNE y algunos parlamentarios dieron nacimiento al mayor sueño comunitario, la fundación de una universidad.

El evento fue transmitido por la Radio Radio Carlos Antonio López para toda la región, siendo Maestro de Ceremonias Manuel Encina. Los oradores a su turno, con palabras grandilocuentes, destacaban la trascendencia de aquel día. La apertura del acto estuvo a cargo del Dr. Carlos Torrez, quien brindó un pormenorizado informe de todo lo realizado por la Comisión de Coordinadores de la Universidad de Pilar en Formación. Jhon Fitpz Patrick informó respecto al estudio de factibilidad para la creación de una Casa de Altos Estudios y su visión de universidad, atípica para el momento.

Se rescatan para la memoria histórica dos momentos de aquella célebre Asamblea Popular. Narciso González Romero empezó su discurso diciendo simplemente «ko’eju», expresión de nuestra lengua vernácula que en su profundidad y sabiduría intrínseca, grafica uno de los estados de la noche que da nacimiento al dia, la alborada, pasar de las tinieblas a la luz, del oscurantismo a la ilustración.

El Escribano Arnulfo Quintana en una parte de su intervención manifestó, «hoy nos proponemos derribar la Bastilla de la ignorancia», en relación a la fecha histórica de la Revolución Francesa.

Carlos Jorge Torrez fue el vocero de los jóvenes, quien apeló a los dolores de la nostalgia y el desarraigo para derramar lágrimas de tantas madres presentes. Jorge Espinoza tuvo a su cargo la lectura de la Coordinación Juvenil, que entre cosas decía, «hablar de universidad en esta olvidada región, adquiere otras connotaciones, significa romper el aislamiento, el atraso y el subdesarrollo».

Hoy a 30 años de aquella gesta ciudadana, la Universidad Nacional de Pilar es uno de los referentes más importantes del ámbito académico nacional. Es el mayor centro de formación de recursos humanos del sur del país, con filiales en San Ignacio, San Juan Bautista y Ayolas (Departamento de Misiones). Dentro del concierto de universidades públicas del Paraguay, la UNP es sinónimo de excelencia, precursora de debates que genera cambios, quiebres epistemológicos, promueve la conciencia crítica y un nuevo enfoque de la educación concebida como derecho social y básico.

El presente es inmejorable, el horizonte promisorio, pero sin dudas, en el dinámico escenario de las ideas y el pensamiento filosófico, siempre habrá nuevas «Bastillas» a derribar con la fuerza de la luz, la luz eterna e inmutable del ko’eju.

¡Felices 30 años Universidad Nacional de Pilar!