RECTOR DE LA UNP PARTICIPÓ COMO INVITADO DEL I CONGRESO INTERNACIONAL DE DERECHO DE LA UNI

“La vida, fundamento de la axiología constitucional”, es el tema que desarrolló el rector de la Universidad Nacional de Pilar y ministro de la Corte Suprema de Justicia, Prof. Dr. Víctor Ríos, en el I Congreso Internacional y VII Congreso Departamental de Derecho, organizado por el Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Nacional de Itapúa.

En ese sentido, durante su ponencia manifestó que la dignidad humana es el fundamento de nuestro Estado Constitucional Democrático, por lo que la institucionalidad de nuestra democracia debe construirse en función de la realización plena de la misma, configurando los espacios y relaciones ambientales, políticas, económicas, culturales con esta teleología imperativa.

“La dignidad humana representa un infranqueable límite a la acción y objetivo de todos los poderes, privados y públicos, nacionales, internacionales y globales, incluida la soberanía popular que tiene a la dignidad humana como su fuente poderosa de legitimidad”, remarcó.

Señaló que el fundamento es la vida, pero la vida digna y que el Preámbulo de la Constitución Nacional aclara expresamente que la misma parte del reconocimiento de la dignidad humana, por lo que es indispensable definir qué es la “dignidad humana”, qué es la vida digna.

El Dr. Ríos sostuvo que no es fácil encontrar un concepto acabado de dignidad humana, y que es un gran y abierto debate entre los grandes teóricos de la ética.

Mencionó que Ronald Dworkin (fue un filósofo del derecho y catedrático de derecho constitucional) en su Justicia para Erizos, equipara la vida digna con el vivir bien y remarca que los seres humanos “somos animales autoconscientes dotados de pulsiones, instintos, gustos y preferencias. No hay ningún misterio en que queramos satisfacer aquellas pulsiones y atender esos gustos”.

Citó asimismo a Enrique Dussel (académico, filósofo, historiador y teólogo argentino naturalizado mexicano) que en su obra sobre Ética, y que desde su perspectiva, ensaya una definición más completa de la vida de la que se deriva el contenido de la dignidad. Destaca en la vida dos aspectos inescindibles, el de la corporalidad orgánica y el nivel normativo que, en su conjunto constituyen, a su vez, el marco material y normativo de la dignidad humana.

“Nuestra Constitución Nacional, al partir del reconocimiento de la dignidad humana, indudablemente se asienta en una Ética de la Vida, lo que implica una superación, sin descartarla, de la moral formal kantiana o neokantiana que fundamenta, hasta nuestros días, los ordenamientos constitucionales de la llamada modernidad”, puntualizó.

Expresó que en el caso específico del Poder Judicial, los magistrados y las magistradas, en cada decisión que asuman deben tener como fundamento, centro de referencia última de justicia y verdad a la vida humana digna, plena que debe tener condiciones adecuadas de producción, reproducción y desarrollo.

“En cada conflicto que se resuelva en última instancia está en juego la vida digna, en torno a la misma giran todos los derechos que, en abstracto, tienen la misma jerarquía y solamente prevalecerán unos sobre otros en cada caso concreto según sean más eficaces y legítimos para cumplir con el fin último del ordenamiento jurídico-constitucional. En un caso, la vida digna requerirá de mayor libertad, en otro de mayor igualdad, seguridad o, tal vez, del derecho a la propiedad, etc, en definitiva, el juez deberá sopesar, ponderar en cada caso los derechos en juego y su eficacia teleológica”, enfatizó.

Explicó por otro lado, que el nuevo ethos parte del reconocimiento de la dignidad humana, de los que fueron víctimas de la modernidad, que les negó dignidad a las mujeres, pueblos originarios, niños, niñas, discapacitados, pobres, jóvenes, etc., que deben gozar de la calidad de vida prevista como derecho constitucional por el artículo 6 de nuestra Carta Magna. “Signo de ello constituyen la legislación y jurisprudencia que reconocen derechos antes negados a las mujeres, a los niños, niñas, indígenas, personas de tercera edad y otros que se encuentran históricamente vulnerabilizados”, acotó.

El evento duró tres días y también disertó la doctora Katherine Muñoz, presidenta subrogante de la Corte Suprema de Justicia del Ecuador, quien habló sobre “Sinergia – Academia – Sistema de Justicia”.

Otros que formaron parte del programa fueron, el también ministro de la Corte, Eugenio Jiménez Rolón, el doctor Jorge Bogarín Alfonso, presidente del JEM; el doctor César Ruffinelli Buongermini, miembro titular del Consejo de la Magistratura del Paraguay en representación de las Universidades Privadas; el magistrado Víctor Manuel Vega González, miembro de la Cámara de Apelación Penal de la 3ra Circunscripción Judicial de Itapúa; el doctor Marco Aurelio González Maldonado, director del Consejo de Derecho Administrativo de La Ley Paraguaya; y el magistrado Ubaldo Matías Garcete, investigador de la UA.