VISITA LA UNP EL PROF. DR. SERGIO CUARESMA TERÁN (*)

Prof. Dr. Sergio Cuaresma Terán visita la UNP (1)
(Resumen de la entrevista en Radio Universidad FM 100.7) – 27/05/16

La Universidad Nacional de Pilar firma Convenio de Cooperación con el Instituto de Estudios de Investigación Jurídica de Nicaragua: Es un Convenio de Colaboración Académica y Científica para fortalecer, entre otros aspectos, la línea de investigación y estudios superiores. Y nunca mejor que en un país que crece y en una ciudad como Pilar, considerada el “ombligo de Ñeembucú”, que permite de forma muy segura desarrollar todo tipo de proyectos académicos y científicos, no solamente para fortalecer la preparación profesional y de especialidad de los profesionales del Derecho y otros temas afines a las Ciencias Políticas y de otras (ciencias), sino que también para fortalecer los procesos de internacionalización de nuestras casas de estudios, en el sentido que la visión que tenemos en común de ellas es trascender en la oferta de estudios y de investigación en América Latina y más allá. Aquí se dan todas las condiciones como ciudad universitaria y en una ciudad con una calidad humana estupenda, no solamente en materia de seguridad ciudadana, sino también en materia de la calidad de las relaciones interpersonales.
Estamos fortaleciendo los lazos con la Universidad Nacional de Pilar, cuyo prestigio trasciende las fronteras de Paraguay.

Un análisis del contexto latinoamericano, desde su importante función y compromiso de jurista: A mi juicio, América latina es como un gigante que despierta, es decir, tiene una historia muy reciente de carácter institucional que nos permite ver con una visión de reto y de desafío una serie de procesos, entre otros, los procesos de articular su propia institucionalización, es decir, cada país de América Latina, uno más que otros, cada país viene construyendo sus propios conceptos de Estado, sus propios conceptos de instituciones, su propio andamiaje de servicios al usuario. Por otra parte, la población de América Latina a lo largo de los últimos años está cobrando consciencia del concepto de la ciudadanía, es decir, el concepto que implica no solamente derechos y garantías, libertad y responsabilidades, sino la responsabilidad de ser y estar en su propio proceso de formación de su propio Estado, se su propia democracia. En eso, la población de América Latina, hombre y mujeres están cobrando conciencia de la alta responsabilidad que tienen en la formación de sus países, de sus naciones, de sus Estados, sino también de su propio concepto de ciudadanía. Hemos transitado de los conceptos de súbditos, del esclavismo, y hemos transitado, aunque muy despacio pero con paso firme y seguro, hacia los conceptos de ciudadanía, en donde la persona (mujer y hombre), se ven como portadores de libertades y responsabilidades, pero sobre todo la conciencia de ver al Estado, al funcionario público como servidores públicos para que gestionen sus propias expectativas y sus propias necesidades. Es un cambio de paradigma, como dirían los sociólogos; yo diría un cambio de actitud, pasamos de vernos como seres pasivos a vernos como seres activos reclamando al Estado, que no es otra cosa que un gerente que nosotros hemos creado para administrar nuestras necesidades y nuestras expectativas…
La mayor parte de nuestros países en América Latina han pasado por experiencias traumáticas, por ejemplo Centro América y el Caribe, en los años ‘80 y ’90 experimentaron todo un proceso bélico, hasta la firma del Protocolo de Tegucigalpa, que hace referencia a una paz firme y duradera a nivel centro americano. En otros países de América del Sur, sin excluir a los países del Norte, también han transitado y han apostado a pasar de regímenes autoritarios a procesos democráticos bastante definidos. Los problemas que tienen nuestros países en términos generales, que son recurrentes y a veces desesperan un poco, se deben entre otras cosas a un proceso literal de construcción de nuestro propio Estado. Ese Estado Republicano todavía, a mi juicio, es asignatura pendiente porque estos procesos de construcción son lentos y requieren además de una serie de elementos que lamentablemente algunos de nuestros países no lo han contado, me refiero a los compromisos y a la voluntad de determinados sectores de poder político-económico, que en un contexto determinado ha tenido la oportunidad de crear una plataforma programática o ideológica para nuestros países, como lo hicieron los norteamericanos, los europeos (ingleses, franceses, p.e.). Se perdió esa gran oportunidad de poder, hace doscientos años, de crear una plataforma ideológica para articularla o desarrollarla en el tiempo y en el espacio con visión de mediarlo a largo plazo. Ante la ausencia de esa visión, se frustró la posibilidad de crear esa plataforma ideológica para nuestros países y hoy se pagan las consecuencias (Estados frágiles y desarticulados), a diferencia de otros países que han tenido otra visión de futuro y de largo plazo queriendo construir su propia visión de país y Estado. Es el ejemplo de Alemania, de China Taiwán, Corea del Sur, países que luego de estar sumidos en la gran pobreza, han decidido construir un país diferente, porque ya no soportaban los procesos de empobrecimiento y miseria. Si queremos superar el empobrecimiento y queremos construir un país próspero, fuerte, es una decisión de país; mientras no decidamos lo que queremos ser, seguiremos siendo lo que somos: absolutamente nada.

El derecho es poder: Las relaciones sociales, las relaciones interpersonales, se regulan o se limitan en base a normas de carácter jurídica. En Pilar, esas relaciones se regulan a través de usos sociales, o costumbres, o normas morales (gratamente sorprendido porque en Pilar todavía la gente se saluda por las calles). Por lo general, esa norma moral no requiere estar regulada por una norma jurídica, pero las sociedades requieren, quiérase o no, regular sus relaciones internas por esas contradicciones naturales que se desarrollan, lo contencioso, las contradicciones, los pleitos, etc. requieren de una norma jurídica. Ese hecho de querer regular algo, es poder. El derecho es poder en la medida en que es capaz de regular algo, un determinado comportamiento de las personas, o de las personas frente a los objetos: la forma de comprar un vehículo regulada por la ley, es poder; la forma en que tú y yo nos relacionamos en este momento en la radio a través de nuestros derechos, que son los límites de nosotros mismos, es poder… eso nos permite reconocer la importancia de la vida y respetarla, en la medida que yo te respeto se legitima y el derecho cobra vigencia. Entonces el Derecho es expresión de poder. Ahora bien, uno puede usar el derecho para perseguir al otro, o para crear en una sociedad ‘la paz de los cementerios’, cuando uno utiliza el derecho para mantener una sociedad totalmente segura (que es imposible, porque la sociedad tiene sus propias contradicciones), y en una sociedad así la única seguridad que puedes tener es el silencio, y de esto saben mucho los regímenes autoritarios, dictatoriales, esos enanos totalitarios que de tanto en tanto aparecen de cualquier signo político en América latina, saben que cuando las normas se utilizan no para promover la libertad como lo establece el propio preámbulo de la Constitución paraguaya, la justicia, la igualdad y el concepto plural del pensamiento, y utiliza para todo lo contrario, está sometiendo a todo un país a su parálisis y lo vuelve apático e indiferente. Cuando el derecho se utiliza y es necesario utilizarlo, en última instancia, pero de la mejor manera.

Los humedales del Ñeembucú, gran riqueza que hay que proteger: La función social del derecho en defensa del medio ambiente es un claro ejemplo del ejercicio del poder ciudadano. El ejemplo que ustedes tienen aquí en Pilar con la UOCÑ (Unión de Organizaciones y Ciudadanos/as de Ñeembucú, Salvemos los Humedales), es un hermoso ejemplo, pero tiene varias aristas. En primer lugar, se puede observar cómo la sociedad se va vertebrando democráticamente, en forma espontánea, cosa imposible imaginarse 40 ó 50 años atrás, identifica la protección de los humedales. Por otra parte, ya el hecho de preocuparse por los humedales implica una madurez en la conciencia de la persona, y la única forma que uno puede percibir esa conciencia es cuando uno se ve como persona. Un tercer elemento es el concepto de ciudadano, en el sentido de que los humedales son un elemento vital que caracteriza al esterano ñeembuqueño, de la que se apropian como suyo, no es de ningún funcionario, y esa conciencia no aparece de la noche a la mañana. Aparece otro elemento muy importante, y es la utilización del derecho como mecanismo para reconocer los humedales y regular la biodiversidad y proteger la fauna, el uso de la tierra, administrar correctamente los despales en función de las fronteras agrícolas y ganaderas, etc. Cuando ves que el ciudadano no puede regular, vas al derecho, vas a la ley. Otra expresión muy importante de esta vertebración es precisamente la participación ciudadana a través de la elaboración de tu propia ley, o reglamento, o acuerdo, de tal manera que los Intendentes Municipales cuenten con propuestas de ordenanzas o resoluciones para que, dentro del marco de su competencia, lo aprueben y protejamos nuestros intereses como Departamento de Ñeembucú. Ahí tienes cinco elementos de cómo la ciudadanía va creciendo en concepto de ciudadanía, cómo se utiliza el derecho en estos casos y una forma de insertar lo académico en una problemática social y ambiental.
Estas personas que están luchando por defender los humedales, sin dudas, habrán hecho previamente investigación. Con eso habrán obtenido la descripción de un fenómeno, eso permite tomar acciones concretas, posibilidades de acción y transformación. A veces, al poder no le agrada, pero el poder está al servicio de los intereses generales de una sociedad. Esto está vinculado a la parte académica, un país tiene que apostar por la investigación científica y los presupuestos de nuestros países deberían tener un rubro importante en materia de investigación, deberían de tener la posibilidad de  promover el pensamiento libre, la creación de pensamiento crítico, la creación de líneas de investigación y no destinar solamente a gastos operativos. Hay que decir finalmente que, un país que no investiga no tiene rumbo, y en eso las universidades privadas y públicas tienen un desafío mayúsculo.

(*) Jurista, académico e investigador nicaragüense. Ex Ministro de la Corte Suprema de Justicia (2007–2012), integrante del Comité Permanente para Latinoamérica para la Prevención de Delitos, y del Instituto Latinoamericano de las NN.UU. para la Prevención de Delitos y Tratamiento de Delincuentes (San José de Costa Rica).
(Visited 317 times, 1 visits today)