HISTORIAS DE VIDA: “NADA ES IMPOSIBLE”

Historias de Vida: Adrián Torrez

La luna derramaba sus torrentes de plata con mucha intensidad aquella noche sobre las aguas del Río Paraguay. Don Armín, experimentado pescador sabía que en estas condiciones no hay “pique”, no obstante probó su tercer lance entrando ya la madrugada. En la casa, un poco más allá de los barrancos de Villa Oliva, doña Ramona eleva sus plegarias para que el quinto de sus diez hijos, Adrián, tenga suerte en su viaje inminente por razones de estudio a la capital departamental, Pilar. Aunque su hija Liliana que cursaba ya los últimos años de Ciencias de la Educación en la Universidad Nacional de Pilar le había comentado, “la gente es muy buena mamá, son muy amables y hospitalarios, además hay becas en la Universidad”, su corazón de madre sufría por ese hijo al que la actividad de pesca de su padre y su empleo como doméstica no auguraban un buen futuro, de modo que tendría que aceptar la partida de su hijo en busca del sueño universitario.

Así en marzo del 2012 llega a Pilar, Adrián Torrez, un joven sencillo, humilde, respetuoso y muy creyente, para estudiar una carrera, Licenciatura en Enfermería fue la elegida, para serle útil a la sociedad y por ende a su familia.

Los dos primeros años, con la ayuda de su hermana Liliana, Adrián avanzó sin mucha dificultad hacia la meta soñada, pero al concluir su carrera, Liliana Torrez, flamante Licenciada en Ciencias de la Educación, consiguió un trabajo en la Municipalidad de Villa Oliva, entonces comienza para Adrián una nueva etapa; una empinada cuesta para cumplir su meta. Aún así lejos de amilanarse, desde ese momento Adrián comenzó a vender chipas por la ciudad, oficio que conoce desde los 7 años, vendiendo un promedio de 150 a 200 por día, dejándole una ganancia neta de entre 80 a 120 mil guaraníes.

Comenta Adrián, “en poco tiempo ya armé toda mi clientela y desde las 5 de la mañana me preparo y regreso cerca del mediodía para ir a la Facultad. En ocasiones llevo mi canasto a clases y los compañeros y profesores también compran para ayudarme. A veces cuando hay muchos gastos, dejo de ir a clases y salgo a vender”, comenta risueño.

Desde el inicio de su carrera, Adrián fue beneficiado con el Programa de Becas de la Universidad Nacional de Pilar que contra viento y marea cumple el compromiso asumido de brindar educación con sentido de inclusión social, en aras de ofrecer a todos la posibilidad de estudiar sin más requisitos que el deseo de estudiar.

Esta es la historia de Adrián, una como la de tantos jóvenes carenciados de nuestro Departamento, que nos demuestra que cuando hay ganas y convicción nada es imposible; vendiendo chipa, a tres materias de ser Enfermero Profesional!

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