HISTORIAS DE VIDA: DON VALERIANO MOREL

EL PORTÓN DE LOS SUEÑOS

Desde el portón de los sueños otea el mundo con la curiosidad de un niño. Por más que el filtro de sus gruesos cristales le da una visión enmohecida por el paso de los años y aunque las nieves del tiempo platearon su sien, al decir de Gardel, Don Valeriano Morel, joven inquieto de 62 años, conserva la frescura y la llama de la eterna rebeldía adolescente.

Sorprendió a sus vecinos, amigos y familiares cuando manifestó que quería seguir estudiando en la Universidad Nacional de Pilar, y finalmente se matriculó en la Facultad de Ciencias Agropecuarias y Desarrollo Rural siendo hasta la fecha la persona de mayor edad en inscribirse como estudiante. Hombre de muchos oficios, se define como mecánico, herrero, agricultor, apicultor, gremialista, carpintero, y aprendiz de todo lo que desconoce.

Don Valeriano Morel fue estudiante de la recordada Escuela Nacional de Comercio pero no egresó de dicha institución, los vaivenes de la vida le hicieron posponer más de 30 años la culminación del ciclo secundario. Durante ese tiempo, comenta, fue uno de los obreros de Manufactura de Pilar S.A, lugar donde trabajó durante 18 años, y fue un destacado gremialista. Al retirarse de la empresa se radicó en el asentamiento Belén en donde se dedicó a la producción orgánica de hortalizas. Realizó cursos de manejo de suelos y apicultura con los voluntarios del cuerpo de paz.

En Belén, en sus 10 hectáreas organizó huertas orgánicas y llegó a tener además de ganado menor, un pequeño lote de ganado vacuno, incluso producía miel de gran calidad y prestó su inestimable colaboración para la concreción de la Escuela de Adultos , y como había pocos alumnos, se anotó como uno de ellos durante dos años.

Después de vivir 10 años en Belén, lugar que ama, tomó la difícil decisión de volver a Pilar, presionado por la familia, no tuvo otra opción que emprender el camino de regreso a la capital Departamental. Una vez establecido, decidió culminar sus estudios en la Escuela San Francisco, en donde lo recuerdan por ser aplicado, inteligente y cuestionador.

Cuando le consultamos cual fue la motivación para seguir estudiando, manifiesta que fue después de participar de varias reuniones en casa de uno de sus hijos quien es abogado, en donde se reunían abogados, ingenieros, licenciados, el discutía con ellos en plano de igualdad, lo que lo llevó a interpelar sus conocimientos empíricos algunos, y adquiridos otros con la lectura, se declara apasionado de la lectura, sobre todo la filosofía, asegura haber leído todos los libros de la biblioteca de la Coodeñe. El nivel del debate no era lo que el imaginaba, la dialéctica y la retórica de los concurrentes no eran nuevos para él, entonces tomo la decisión estudiar, para saber y experimentar en sí mismo la formación universitaria.

Manifiesta orgulloso que ya aprobó las seis materias de ingreso de la Carrera de Ingeniería Agropecuaria y afirma con una solvencia que sorprende que cruzará la alfombra roja para recibir su título de Ingeniero al cumplir los 67 años.

Durante su tiempo de estudiante secundario fue un duro cuestionador del sistema, para él, la educación necesita una profunda revisión y adecuación, sostiene que la partidización de la educación ocasiona un gran daño a los niños y jóvenes, al priorizar la elección de punteros políticos para el rol de la docencia antes que los concursos de oposición y la preparación académica, hay un prebendarismo nocivo que daña la esencia y los objetivos de la educación manifiesta.

Está de acuerdo con la lucha de los maestros por sus reivindicaciones, pero no deben hacerlo en época de clases dice Valeriano, tienen tres meses para manifestarse y no deben usar el periodo escolar para las manifestaciones, ya que de por sí, es corto el tiempo de clases, con las movilizaciones se reducen más.

A su paso por Belén, expresa con orgullo haber organizado a los productores en un comité denominado Santa Librada, quienes poseen estatutos protocolizados, número de RUC, personería jurídica, entre otros importantes logros de su gestión.

Sueña volver al campo, al culminar sus estudios, piensa dedicarse a la agricultura orgánica, ya que considera que su ciclo vital no está agotado, por el contrario, se siente con fuerzas y ganas para seguir aprendiendo e interpelando los procesos sociales. Sus grandes ojos siguen observando llenos de asombro el mundo actual, es un abuelo moderno que usa teléfono inteligente, computadoras, maneja redes sociales, y alimenta su natural curiosidad desde el portón de los sueños.

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