EQUIDAD EN EDUCACIÓN SUPERIOR

LA PRAXIS DE LOS ENUNCIADOS

De algún tiempo a esta parte, hay dos sectores en pugna ideológica, con sendas fundamentaciones de uno y otro lado argumentando sus posiciones, y de acuerdo a la matriz de pensamiento de las élites dominantes, finalmente se aplica uno u otro modelo en las gestiones que no solo afecta como el propósito de este análisis, el Estudio Superior, sino que es transversal a todos los ejes de la sociedad, abarcando lo político, lo social y lo económico.

Una visión, sostiene que la Universidad no es para todos, que es un espacio privilegiado al cual deben acceder los mejores, aquellos cuyos promedios justifican el ingreso a la formación del tercer nivel. En este contexto, se aplica la idea de que la educación superior supone una inversión muy alta para el Estado, por lo tanto, pertenecer a este grupo, debe tener un filtro, y esa barrera de carácter económica resulta infranqueable para muchos en los países que sostienen esta postura. Esta idea, sobre todo en los Estados Unidos, está muy enraizada y es normal para ellos pagar aranceles para acceder a la Universidad. Los padres hipotecan su futuro y comprometen toda su capacidad económica para lograr que sus hijos puedan ingresar a la Universidad.

En cada Conferencia sobre Educación se produce este choque de ideas entre quienes hacen un fuerte lobby por conseguir la aprobación de lo que implicaría la mercantilización de la educación superior, lo que supondría nuevos desplazados, nuevos segregados imposibilitados de seguir estudios universitarios. El pensamiento vigente resulta de la hasta ahora última Conferencia Mundial sobre la Educación Superior de la UNESCO, Paris 2009, en la cual se sostiene que la misma es un factor de equidad social, un derecho humano básico.

En el preámbulo, reza lo siguiente:

Nosotros, los participantes en la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior – 2009, celebrada del 5 al 8 de julio de 2009 en la Sede de la UNESCO en París, reconociendo que los
resultados y la Declaración de la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior de 1998 conservan toda su pertinencia y teniendo en cuenta las conclusiones y recomendaciones de las seis conferencias regionales (Cartagena de Indias, Macao, Dakar, Nueva Delhi, Bucarest y El Cairo), así como los debates y resultados de la presente conferencia, titulada “La nueva dinámica de la educación superior y la investigación para el cambio social y el desarrollo”, suscribimos este comunicado.

En su condición de bien público y de imperativo estratégico para todos los niveles de la enseñanza, y por ser fundamento de la investigación, la innovación y la creatividad, la educación
superior debe ser responsabilidad de todos los gobiernos y recibir su apoyo económico. Como se destaca en la Declaración Universal de Derechos Humanos, “el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos” (Artículo 26, párrafo 1).

La recesión económica actual podría ampliar la brecha que en materia de acceso y calidad separa a países desarrollados y países en desarrollo y que se manifiesta también en el interior de los países, lo que plantearía problemas adicionales a los países donde el acceso ya está restringido.

En ningún otro momento de la historia ha sido más importante que ahora la inversión en los estudios superiores, por su condición de fuerza primordial para la construcción de sociedades del conocimiento integradoras y diversas, y para fomentar la investigación, la innovación y la creatividad.

La experiencia del decenio pasado demuestra que la educación superior y la investigación contribuyen a erradicar la pobreza, a fomentar el desarrollo sostenible y a adelantar en la consecución de los objetivos de desarrollo acordados en el plano internacional, entre otros los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y de la Educación para Todos (EPT). Los programas mundiales de educación deberían reflejar estas realidades.

Sobre la responsabilidad Social dice lo siguiente:

  1. La educación superior, en tanto que bien público, es responsabilidad de todas las partes interesadas, en particular de los gobiernos.
  2. Ante la complejidad de los desafíos mundiales, presentes y futuros, la educación superior tiene la responsabilidad social de hacer avanzar nuestra comprensión de problemas polifacéticos con dimensiones sociales, económicas, científicas y culturales, así como nuestra capacidad de hacerles frente. La educación superior debería asumir el liderazgo social en materia de creación de conocimientos de alcance mundial para abordar retos mundiales, entre los que figuran la seguridad alimentaria, el cambio climático, la gestión del agua, el diálogo intercultural, las energías renovables y la salud pública.
  3. Los centros de educación superior, en el desempeño de sus funciones primordiales (investigación, enseñanza y servicio a la comunidad) en un contexto de autonomía institucional y libertad académica, deberían centrarse aún más en los aspectos interdisciplinarios y promover el pensamiento crítico y la ciudadanía activa, contribuyendo así al desarrollo sostenible, la paz y el bienestar, así como a hacer realidad los derechos humanos, entre ellos la igualdad entre los sexos.
  4. La educación superior debe no sólo proporcionar competencias sólidas para el mundo de hoy y de mañana, sino contribuir además a la formación de ciudadanos dotados de principios éticos, comprometidos con la construcción de la paz, la defensa de los derechos humanos y los valores de la democracia.

En la Universidad Nacional de Pilar, no solo compartimos ese pensamiento, sino que convertimos en praxis de nuestra gestión de que la educación superior es un derecho humano, por tanto es un bien público.

Una forma de poder visualizar esta interpretación consiste en la cobertura de becas que hemos  podido ofrecer y sostener en el tiempo, más allá de los vaivenes políticos que nos han recortado en los últimos 3 años, la suma de 15 mil millones de guaraníes, precisamente para becas.

La administración actual asume en marzo del 2005, en la infografía podemos observar la evolución de la cobertura de becas antes de la gestión actual, y durante la misma, aún vigente.

En breve seremos convocados para discutir el modelo de Universidad que se impondrá a futuro, y seguiremos apostando a una educación abierta, concebida como factor de equidad social,  sin ningún tipo de impedimentos para quien quiera acceder a la educación superior, sin más requisitos que las ganas de estudiar.

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