Noticias de esta categoría: Historias de Vida

LA EMPINADA CUESTA AL TÍTULO

En el año 2015, Paul Servín cursaba el tercer año de la carrera de Ingeniería Agropecuaria y dentro de los límites de una familia modesta, compartía una vivienda alquilada junto a cuatro hermanos. Había llegado de Yabebyry (Misiones), para proseguir su carrera universitaria en la Universidad Nacional de Pilar (UNP) en donde dos de sus hermanos ya estudiaban y eran alumnos regulares, por lo que se adaptó rápidamente a su nueva vida.

Pero una fatídica noche de ese mismo año, la vida de Paul dio un brusco e inesperado giro, sufrió un severo accidente que le causó la doble fractura expuesta de tibia y peroné. A pesar de la gravedad de su lesión, no tuvo la atención profesional requerida, razón por la cual se trasladó a la Argentina y sufrió la amputación de su pierna.

HISTORIAS DE VIDA: LA MAGIA DEL DRAGÓN

El chirriar de las ruedas de la desvencijada Brasilia roja, más los barquinazos que hacían crujir los ejes y la carrocería, daban un toque dramático  al perifoneo que sacudía las calcinadas siestas de sol y cigarras.

La estentórea voz de Arístides Fretes, le daba suspenso y emoción al film que promocionaba. “Este domingo gran matinee, menores gratis! – Cine Real presenta Operación Dragón, filmada en Hong Kong”“Operación Dragón”, película de culto del género de las artes marciales con el mítico Bruce Lee como actor principal.

Juan José tenía 7 años, esperó ansioso a su padre, Don Juan González que salía de “la fábrica” Manufactura de Pilar a las 11:30 horas. Lo aguardaba con un refrescante tereré a la sombra de un frondoso mango.

HISTORIAS DE VIDA: EL VALOR DE UN CONSEJO

Don Benigno Quiñonez tiene rasgos europeos. Su mirada de un azul intenso, siempre fue la luz y la inspiración de sus 5 hijos. Junto a Benicia, su esposa, criaron a los chicos con una marca de fuego, la honestidad , el respeto y el trabajo como pilares de su formación.

El segundo de sus hijos, Melanio, siempre acompaño a su padre en todas las labores propias de una familia humilde del interior, las vivencias del Paraguay profundo. La siembra de rubros de consumo sobre todo en verano con temperaturas de 40 grados, no es tarea fácil. Luego el traslado y comercialización en Pilar.

HISTORIAS DE VIDA: UNP TRANSFORMANDO REALIDADES

CAMINOS BIFURCADOS ENTRE SUEÑOS Y ESPERANZAS

El flamante Licenciado en Enfermería, Eloy Zayas acompañado de su pareja y su pequeño hijo Albert.

La tórrida noche de diciembre se vistió de gala para la Fiesta de Graduación del Colegio Nacional “Virgen del Carmen” de Desmochados. De tanto en tanto, la brisa arrastraba el aroma de la flor de coco y de los mangos que se escurría entre la elegante concurrencia.

Doña Andresa Marín no podía ocultar su orgullo ya que el sexto de sus 8 hijos había culminado el nivel medio. Eloy Eliezer, alto y espigado, sonreía mientras desfilaba del brazo de su madre. Un solo pensamiento rondaba su mente, “que contento estará papá”, don Pastor Zayas quien había partido al más allá, pero había aconsejado a su hijo que nunca deje de estudiar.

Eloy acompañó desde niño a su papá en las tareas del campo. Durante el ciclo secundario iba en bicicleta 10 kilómetros para cubrir la arenosa distancia entre Capillita y Desmochados, que cuando llovía la cubría yendo a caballo.

HISTORIAS DE VIDA: DON VALERIANO MOREL

EL PORTÓN DE LOS SUEÑOS

Desde el portón de los sueños otea el mundo con la curiosidad de un niño. Por más que el filtro de sus gruesos cristales le da una visión enmohecida por el paso de los años y aunque las nieves del tiempo platearon su sien, al decir de Gardel, Don Valeriano Morel, joven inquieto de 62 años, conserva la frescura y la llama de la eterna rebeldía adolescente.

Sorprendió a sus vecinos, amigos y familiares cuando manifestó que quería seguir estudiando en la Universidad Nacional de Pilar, y finalmente se matriculó en la Facultad de Ciencias Agropecuarias y Desarrollo Rural siendo hasta la fecha la persona de mayor edad en inscribirse como estudiante. Hombre de muchos oficios, se define como mecánico, herrero, agricultor, apicultor, gremialista, carpintero, y aprendiz de todo lo que desconoce.

HISTORIAS DE VIDA: UN TÍTULO, Y UN ABRAZO ANCLADO EN EL TIEMPO

La voz del ceremonial anunció, Nora Aguilar Figueredo, flamante Licenciada en Administración de Empresas, y la humilde joven cruzó la alfombra roja henchida de orgullo y emoción por su logro, un título universitario con olor a campo, a cultivos, a historias de surcos, azadas y machetes contra las malezas de la ignorancia.

Su padre, Carlos Aguilar, 30 años atrás había egresado como Bachiller en la Escuela Granja “Presidente Stroessner” de Pilar, y al no encontrar trabajo en la zona, recorrió el país, hasta que en San Joaquín, Departamento de Caaguazú, encontró el lugar donde poner en práctica sus conocimientos, además, encontró a su compañera de vida, su esposa, Gloria Nancy Figueredo.

HISTORIAS DE VIDA: UN PADRE Y SU HIJA RECIBIERON JUNTOS SU TÍTULO UNIVERSITARIO

Padre e hija: Carlos y Debora Ludueña, egresados de la Carrera de Psicología en la Universidad Nacional de Pilar

Buenos Aires, la gran urbe porteña, una de las diez ciudades más grandes del mundo, denominada como la jungla de cemento, es un escenario de contrastes, de grandes historias, de milagros cotidianos, la fábrica de sueños y pesadillas, más cerca de Europa en su arquitectura, más cerca de Estados Unidos en su estilo de vida, y muy lejos de Latinoamérica en su pensamiento y abordaje de la problemática social, escindida entre la modernidad y las villas de emergencia.

Bordea la ciudad la avenida Gral. Paz, fuera de cuyos límites hay un territorio que se denomina conurbano bonaerense, delicado eufemismo que encierra otra realidad, de violencia, de desigualdad, de gavillas mafiosas, de subdesarrollo en contraste con las altas torres de Puerto Madero, a cuyas orillas crece la Villa 31. En este complejo mundo, en San Justo, partido de la Matanza, transcurría la vida de un técnico en bobinado de motores que llevaba 18 años trabajando en una fábrica y junto a su esposa, había logrado conquistar la casa propia, el auto, la estabilidad y seguridad para los tres hijos.

HISTORIAS DE VIDA: LA AZADA O LA LAPICERA

César Duarte en su último día de clases de la Facultad de Ciencias Aplicadas de la UNP

El sol arrojaba impiadosamente ráfagas de fuego sobre las pequeñas parcelas de Potrero San Juan. Un hombre mayor con su nieto de apenas 7 años arremetía una y otra vez contra el árido suelo para abrir surcos con el viejo arado tirado por bueyes. Decía el abuelo, es más fácil romper la dura coraza de la ignorancia que pretender germinar estos campos empobrecidos, por eso mi hijo debes pensar muy bien, elegir entre la azada o la lapicera. Aunque no poseía reloj, el sabio abuelo sabía que eran las diez de la mañana y el desayuno que preparó la abuela Adelaida Montañez a las 5 de la mañana ya se había agotado, por lo tanto, había que hacer un refuerzo para proseguir. De su maleta extrajo un trozo de queso y unas tortillas que compartió con su nieto a la sombra de un añoso lapacho amarillo, entretanto, las llamaradas del astro rey cernido en los maizales, prendían ilusiones en la mente de César.

HISTORIAS DE VIDA: UN LARGO VIAJE HASTA LA META

Historias de Vida: Un Largo Viaje Hasta la Meta

Sebastián dormía profundamente, cada tanto, las tenues luces de los pueblos a la vera del camino lo hacían salir de ese sueño para pasar de nuevo a los brazos de Morfeo. En ocasiones, las gotas de lluvia que se filtraban del techo del ómnibus lo traían abruptamente a la realidad, y la pregunta de rigor a su compadre Mario, eterno compañero de viaje era, -¿dónde estamos?-

HISTORIAS DE VIDA: CANTO AL CORAJE

Historias de Vida: Canto al Coraje

Son las cuatro y media de la madrugada, doña Zulma Vázquez, oriunda de Yabebyry, Misiones, repite su ritual de la aurora, mira hacia el sur, otea el infinito manto celestial y reza una plegaria casi imperceptible, hace la señal de la cruz y pide la bendición para sus 5 hijos que viven lejos de ella, e inmediatamente, prepara la fogata ya que después del mate y el desayuno, su marido, don Pedro Servín, oriundo de Costa Pucú, Departamento de Ñeembucú, irá al campo a cultivar la tierra. De alguna forma, los bosques de los alrededores, le hacían recordar a don Pedro a su Ybyraty, que el dejó cuando tenía 10 años ya que su familia entera emigró en busca de mejores oportunidades.